¿Han visto lo sutil que trabajan las hormigas?. Basta que dejemos un pequeño trozo de comida por ahí o peor aún un pequeño caramelo si envoltura sobre una mesa para que estas pequeñas surjan de la nada y de un pronto a otro se posesionen de estos preciados botines. Pensando en esto me ponía a reflexionar acerca de como algunos pensamientos se anidan en nuestras mentes, y se adentran en lo más profundo de nosotros, creo que en ocasiones cuando ha llegado un pensamiento “x” lo dejamos “tirado” por ahí en nuestra cabeza sin resolver o sin llevar a Cristo tal y como nos lo dice su palabra. Y es que queridos amigos Satanás es muy sutil pues cuando vé que ese pensamiento sin resolver sin trabajar queda en nuestras mentes “dándonos vueltas y vueltas” él se encarga al igual como lo mencionaba con el ejemplo de las hormigas de enviar poco a poco a los que yo llamo “pequeños agentes usurpadores” que se van apoderando de nuestra mente al punto de que aquel pensamiento que era simple se convierte en una fortaleza en nuestras vidas. Pueden ser pensamientos de odio, temor, lascivia, derrota, rencor, altivez, envidia etc, el asunto es que no importa el nombre que tengan, si éstos no provienen de Dios debemos desecharlos de forma inmediata y no dejar que tomen ni un milímetro de ocupación en nuestras preciadas mentes. 2da de Cor. 10:3-5 nos dice: pues aunque andemos en la carne no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia son poderosas en Dios para derribar fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
La muralla china con todo y su majestuosidad requirió la colocación de un primer ladrillo, de la misma manera una fortaleza en nuestras mentes sólo requiere de un primer pequeño pensamiento para ir construyéndose.
Tengamos presentes que es nuestras mentes donde el enemigo querrá sembrar de su basura para poco a poco alejarnos de Dios y del destino que Él ha diseñado para nosotros, de ahí lo importante que nuestra mente sea una mente que esté llena de Su palabra para poder enfrentar con eficacia aquellos pensamientos o “ideitas” que no provienen de nuestro Creador.