Hoy día es más que común escuchar como grandes compañías a nivel mundial se unen entre sí generando alianzas en búsqueda de ampliar sus mercados, su diversidad de productos o servicios. Una de las últimas alianzas estratégicas de la que me enteré fue la realizada en Estados Unidos por la cadena de comida rápida Burger King y Starbucks con el fin de contrarrestar lo que su mayor competidor McDonald´s está haciendo con su producto McCafé. En fin como decía al inicio la alianzas buscan un beneficio un fin un propósito.
En la palabra de Dios, la Biblia encontramos algunos ejemplos muy interesantes respecto al tema de las alianzas. En el libro de 1 Samuel se nos relata una pacto entre David y Jonatan éste último hijo de Saúl rey de Israel quien llegó al punto de querer matar a David el cual había sido ungido para ser el próximo rey de esta nación. Pasado muchos años después y siendo ya David rey mandó a preguntar si todavía quedaba alguien de la casa de Saúl con vida y sus siervos le comentaron que había uno llamado Mefiboset,un hombre por cierto con una discapacidad física, éste entonces se presentó ante David quien le dijo que por el pacto (alianza) con Jonatan, él (Mefiboset) siempre comería en la mesa del rey… WOW ¿se imaginan la cara que pudo haber puesto este tipo cuando recibe semejante noticia?. Leer 2 Samuel 9.
Hoy más que nunca nos urge buscarnos aliados personas en quien nos podamos apoyar. Recordemos que somos parte de un cuerpo que es la Iglesia y que no podemos andar por ahí jugando al Llanero Solitario, no importa la edad o el “rango” espiritual que se tenga, nos necesitamos los unos de los otros.
Si algo me ha ayudado a través de los años ha sido tener compañeros, verdaderos amigos quienes en momentos de alegría han celebrado al lado nuestro y en momentos de dificultad su apoyo y sus oraciones han sido como gasolina de avión para sobrevolar las circunstancias.
Finalmente la mejor alianza que podemos hacer es con Dios nuestro Padre celestial, Él mejor que nadie conoce nuestras luchas, necesidades, sueños y en Su amor y misericordia está presto a ser ese compañero y consejero del camino.
